Después de haber pasado un año en Caracas, entiendo ese sentimiento tan chimbo que sentía mi mamá cuando venía a visitarme a Estados Unidos. Yo llegaba del supermercado con, entre otras cosas, un pedazo fresco de baguette, ciabatta o pan integral y para ella era inevitable esconder la emoción al verlo y comérselo con un poco de mantequilla. Yo no la entendía, pero ahora sí, y es bastante chimbo. No es chimbo emocionarse con algo, sino emocionarse con algo por haber estado privada de ello en contra de mi voluntad.
Todavía me acuerdo de las panaderías en San Bernardino, cuando podíamos escoger la canilla de una, el campesino de la otra (uff! el campesino saliendo del horno! qué feeling!), pero ahora vamos directo al Pan Alemán, a los vecinos portugueses no los podemos apoyar más. El pan común se ha convertido en un chicle sin sabor.
Pues nada, infinitos THUMBS DOWN a ese gobierno que acaba con todos nuestros clásicos tan sabrosos.
"Batido de: Leche de Almendra + Tomate de Arbol + Cambur - ImBatible."