4.17 am: ¿despierta? ¡¡avísame para salir ya!! antes de que nos agarre la cola.
Arranco el día, y casi dos horas después un Gato Jazz divertido y yo, estábamos bajando las bicis del carro listos para rodar a la playa. 25.94 km más tarde (con 4 papelones incluidos), varias canciones de Disney cantadas y 530 calorías menos según el GPS, llegamos a Chirimena.
¡Qué experiencia la de saber que tu cuerpo es el motor de todo!, y que gratificante saborear los sonidos de afuera con tanta paz y tanta calma a la vez que te dejas envolver por esa tierra que está ahí tan presente y esperándonos.
El viento que sopla por esos lados parece, entre tantas palmeras, impulsado por una turbina de avión, la fuerza y el peso de ese sonido son simplemente inexplicables y creo que solo por estar en dos ruedas pude sentirlo. Había además, entre tanto verde y tanto ritmo, una cantidad de nidos colgantes que parecían gotas de árbol cayendo de las ramas, todo eso salpicado por la garúa infinita de ese día de agua, que nos llevaba frescos y floridos.
Y lo mejor, lo mejor, mejor, mejor, que no fue ni el sonido del viento, ni los hermosos pajaritos de colas amarillas que nos acompañaban durante la jornada, ni las aves del paraíso que nos decoraron la carretera, ni las mariposas de colores bailando por toda la vía, lo mejor de todo, fue coronar la ruta mirando ese Caribe inmenso, ese Caribe que creo que nos da todo el sabor que llevamos de la cadera al alma.
Existieron golpes, y risas, y más y más risas, y gritos de libertad, y peleas de agua -que resultaron un combate perdido entre tanta inmensidad-, perritos divertidos que mordían pies (nalguitas también), mucha gente, bastante gente de color a nuestra mar, y lo más importante, existió un encuentro con todo lo negro, lo sonoro y lo vivo que tengo.
Nos quedaron los ojos verdes, de abundancia y esperanza. Y no puedo pedir mucho más después de ese día, después de lo que vi, después de como lo sentí, porque como venezolana creo que ya lo tengo todo, una bicicleta y un país posible.
Así fue mi primer viaje a la playa en Bici, así quiero que sean todos los viajes a la mar.